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Una oreja de gran repercusión para el toreo poderoso de David de Miranda que rozó la ‘Puerta Grande’ en Madrid

  • 25 may
  • 5 min de lectura

Tanto Fortes como Víctor Hernández dejaron detalles de su concepto y personalidad, especialmente este último en los quites, pero fue David de Miranda quien terminó imponiendo su autoridad y dejando la huella más profunda de una tarde de gran exigencia en Madrid



David de Miranda emergió como el nombre propio de la tarde en Las Ventas, firmando una actuación de peso y contenido que le permitió cortar la única oreja del festejo y quedar a un paso de abrir la Puerta Grande. El torero de Trigueros volvió a reivindicar su sitio en el escalafón con una propuesta cimentada en el valor seco, la firmeza y una personalidad arrolladora frente a una corrida muy seria de Alcurrucén, exigente y de escaso fondo. Su labor al segundo, premiada con el trofeo, y la entrega mostrada frente al quinto, ovacionada con fuerza, terminaron por convertirle en el triunfador moral de una función marcada también por el intenso duelo de quites que protagonizó junto a Víctor Hernández.


El segundo, “Heredero”, un toro de imponente armazón y notable presencia, dejó uno de los episodios más vibrantes de la feria en el tercio de quites. Víctor Hernández abrió el intercambio con unas ajustadas saltilleras, respondidas por David de Miranda con chicuelinas ceñidísimas. La competencia fue creciendo en intensidad hasta desembocar en un intercambio electrizante que puso al público en pie. Tafalleras, gaoneras y lances de enorme exposición convirtieron ese tramo de la lidia en un auténtico pulso de ambición y entrega entre ambos toreros. Ya con la muleta, David de Miranda construyó una faena de enorme firmeza. El inicio por estatuarios marcó el tono de una labor presidida por la quietud y el compromiso. El toro tuvo movilidad, aunque sin terminar de entregarse, y el onubense optó por someterlo en distancias cortas, tragando mucho y exponiendo aún más. Las mejores tandas llegaron al natural, toreando muy despacio y de uno en uno, cuando el astado comenzaba a venirse abajo. Sin perder nunca el sitio, remató la obra con bernadinas de escalofrío antes de dejar una estocada efectiva. La presidencia concedió una oreja que fue protestada por algunos sectores -algo habitual en esta plaza- del público, aunque el conjunto de la actuación dejó patente la dimensión y el momento que atraviesa el torero.


También tuvo mérito y calado su actuación frente al quinto, “Coplitero”, otro ejemplar serio y de noble inicio, aunque de escasa duración. David de Miranda comenzó la faena de rodillas en los medios, ligando muletazos templados que hicieron presagiar una obra de mayor vuelo. Sin embargo, el animal fue perdiendo empuje paulatinamente hasta terminar aplomado. Lejos de desistir, el torero insistió con firmeza y cercanía, tratando de sostener una embestida cada vez más apagada. La faena no pudo romper definitivamente por la falta de transmisión del toro, pero sí dejó pasajes de gran mérito, especialmente en el cierre por manoletinas y muletazos ajustadísimos entre los pitones.


Tras pinchar, antes de la estocada recibió una ovación de gran fuerza que reconoció su disposición y la verdad de cuanto había realizado en el ruedo. La corrida de Alcurrucén destacó por su seriedad y presencia, aunque acusó falta de duración y fondo en líneas generales.


Fortes dejó pasajes de buen gusto y torería frente al lote de Alcurrucén, aunque sus opciones de triunfo quedaron diluidas por la falta de fuerza de sus oponentes y el desacierto con la espada. El malagueño mostró disposición y concepto ante una corrida seria y encastada por momentos, pero sin el fondo necesario para romper definitivamente la tarde. Con el primero, un toro de correcta condición y notable calidad en la embestida pese a sus escasas fuerzas, Fortes intentó construir una faena basada en el temple y el toreo en corto. El animal, que humilló con clase por el pitón izquierdo, exigía pulso y precisión en distancias reducidas. Hubo naturales de trazo elegante y momentos estimables, aunque varios enganchones fueron apagando la continuidad de la labor. El fallo con los aceros terminó enfriando una actuación que había dejado detalles de sensibilidad y buen gusto. Más opciones ofreció el cuarto, un ejemplar serio y bien armado que mantuvo movilidad y entrega durante la lidia. Fortes inició la faena con torería y logró muletazos de mérito, especialmente al natural, aprovechando la mejor condición del toro por ese pitón. Sin embargo, la obra nunca terminó de tomar vuelo ni alcanzar temperatura de triunfo, quedando en una sucesión de pasajes aislados de calidad. La falta de contundencia con la espada volvió a impedir cualquier premio, mientras el público reconocía con palmas al toro de Alcurrucén.


Víctor Hernández dejó una actuación de gran firmeza y compromiso en Las Ventas, sobresaliendo ante el lote más deslucido de la corrida de Alcurrucén. El madrileño mostró capacidad, valor y un notable sentido del temple frente a dos toros de escasa entrega y comportamiento complicado, en una tarde donde el reconocimiento del público quedó condicionado por la condición de los animales. Con el tercero, un ejemplar manso y descoordinado en sus apoyos, el torero de Santos de la Humosa tuvo que imponerse desde el inicio a una embestida desordenada y sin ritmo. Tras un ajustado quite de Fortes por chicuelinas y un tercio marcado por las protestas del tendido por la escasa vara recibida, Víctor Hernández inició faena con estatuarios, dejando clara su disposición. A base de firmeza y colocación, logró sujetar las inciertas acometidas del toro y extraer muletazos de notable mérito, especialmente al natural, donde llegaron los pasajes más lucidos de su labor. La estocada, certera y efectiva, puso cierre a una faena de mucha exposición y escasa recompensa ambiental. El sexto tampoco ofreció facilidades. Más basto y ofensivo de hechuras, embistió siempre a media altura y sin terminar de entregarse. Víctor Hernández volvió a apostar por el temple y el aguante, llevando muy cosida la embestida por el pitón derecho y tratando de dar forma a un trasteo basado en la verdad y la insistencia. El toro, más móvil que claro, terminó respondiendo parcialmente al buen trato del torero, que consiguió momentos estimables dentro de una faena de enorme esfuerzo. El manejo de la espada y el descabello enfriaron finalmente una actuación que confirmó el excelente momento de madurez y capacidad del madrileño.


FICHA DEL FESTEJO:

Domingo 24 de mayo de 2026

Plaza de Toros de Las Ventas, Madrid Corrida de toros.

15ª de la Feria de San Isidro Entrada: Lleno de ‘No hay billetes’.

Toros de Alcurrucén; bien presentados y de interesante juego en conjunto.


  • FORTES; Silencio tras aviso y silencio

  • DAVID DE MIRANDA; Oreja y ovación

  • VÍCTOR HERNÁNDEZ; Silencio y silencio tras dos avisos


Cuadrillas: Víctor del Pozo saludó tras las banderillas al quinto


Fotografías: Vanesa Santos
Fotografías: Vanesa Santos

 
 
 

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