La firmeza de David de Miranda ilumina una tarde gris en Apizaco
- 4 may
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David de Miranda se sobrepone a una fea voltereta en el tercero y corta una importante oreja al séptimo, en un festejo donde el palco diluye una gran tarde marcada por la entrega de los toreros
La actuación de David de Miranda se erigió como el eje de mayor solidez en la corrida celebrada en Apizaco, donde el diestro onubense volvió a reivindicar un concepto propio sustentado en la pureza, la capacidad y un innegable sentido del temple. Su tarde tuvo, además, el sello del arrojo: tras sufrir una fea voltereta en el tercer toro -percance que por momentos heló los tendidos-, lejos de rehuir el compromiso, regresó a la cara del animal para someterlo con firmeza y autoridad. Esa determinación encontró su culminación en el séptimo, donde cuajó una faena de peso coronada con una importante oreja, reflejo de su verdad y entrega.
El comportamiento del ganado, sin embargo, condicionó notablemente el desarrollo del festejo. Falto de fuerza y de un punto mayor de bravura, obligó a los toreros a multiplicar esfuerzos para sostener la emoción frente a una afición que no dejó de responder pese a las adversidades climatológicas.
En una tarde pasada por agua y viento, el coso registró una gran entrada para presenciar un cartel internacional compuesto por los mexicanos Uriel Moreno “El Zapata” y Sergio Flores, junto al propio David de Miranda -sustituyó a Roca Rey- y Marco Pérez, quienes lidiaron un encierro de Villa Carmela, con el añadido de un ejemplar de El Salitrillo.
En ese contexto, Sergio Flores firmó ante el sexto una labor de dominio y ligazón, estructurada con inteligencia desde los inicios hasta alcanzar pasajes de notable profundidad. La petición de los máximos trofeos fue mayoritaria, pero la presidencia redujo el premio a una sola oreja, lo que provocó la protesta del público y el visible desacuerdo del torero.

También dejó momentos de interés Marco Pérez, quien continúa mostrando su crecimiento supo dosificar las embestidas de un ejemplar justo de fuerzas, construyendo una faena templada, medida en alturas, que remató con la espada para obtener un trofeo discutido.
Por su parte, Uriel Moreno “El Zapata” evidenció su habitual entrega desde el inicio, especialmente brillante en el tercio de banderillas, aunque su lote ofreció escasas opciones para redondear en la muleta. Aun así, logró cortar una oreja tras una ejecución certera en la suerte suprema.
El encierro de Villa Carmela, cuyos ejemplares llevaban nombres en homenaje a Rodolfo Rodríguez “El Pana”, no terminó de ofrecer las condiciones deseadas para una tarde de tal relevancia. La devolución del último toro y su sustitución por uno de El Salitrillo, de escasa presencia, incrementaron el descontento en los tendidos.
La actuación del palco fue otro de los focos de controversia, al conceder trofeos de manera uniforme sin atender a la distinta dimensión de las faenas, lo que generó protestas reiteradas. Así, la corrida dejó una sensación encontrada: el compromiso y la verdad de los toreros con especial mención a la firmeza de David de Miranda contrastaron con un resultado final marcado por la desigualdad del ganado y decisiones que terminaron por diluir el alcance artístico de lo vivido en el ruedo.
FICHA DEL FESTEJO
Domingo, 3 de mayo Plaza de toros de Apizaco, Tlax. (México)
Plaza de toros Rodolfo Rodríguez «El Pana». ‘Corrida Extraordinaria’
Entrada: Lleno en tarde lluviosa y con viento. Siete toros de Villa Carmela y uno de El Salitrillo, variados de presentación, de poca fuerza.
URIEL MORENO “EL ZAPATA”; Silencio y oreja.
SERGIO FLORES; Palmas y oreja, con petición de la segunda.
DAVID DE MIRANDA; Ovación y oreja.
MARCO PÉREZ; Oreja y silencio



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